El delicioso Queso Mahonés

El queso de Maó se elabora con leche de vaca, a diferencia del mallorquín, en el que se emplea leche de oveja. Su nacimiento se fraguó en el siglo XVIII, durante la ocupación británica, gracias al fomento de la cría de ganado vacuno, mayoritariamente de raza frisona, y a la gran producción de leche que se obtenía. Era tal la estima que se le profesaba que un ingeniero inglés llegó a decir que “los italianos prefieren el queso de Menorca al suyo parmesano”.

En la actualidad la mayor parte de la producción es industrial, aunque este queso se sigue elaborando de forma artesanal mediante antiguos métodos. Para ello, se cuaja la leche utilizando hierbas, se envuelve en un paño blanco muy fino y se moldea a mano hasta que queda compacto.

De las excelencias del queso de Menorca ya hablaban los árabes, según un documento del siglo X. A partir de 1985, el queso mahonés cuenta con denominación de origen y está protegido por un consejo regulador. Su forma es cuadrada y se presenta con distintos tipos de curación, con aromas y sabores diferentes. El período de maduración del tierno oscila entre 21 y 60 días. El semicurado permanece madurando de dos a cinco meses. Es anaranjado, consistente, fácil de cortar y el más conocido de todos. Si el tiempo de curación es superior, se habla ya de queso curado, mucho más duro y de sabor intenso.

Queso mahonés: una delicia para el paladar!